Absoluto desprecio del tiempo del ciudadano en los Juzgados


Por el tipo de actividad que vengo desarrollando desde hace más de diez años, lamentablemente me veo a menudo envuelto en asuntos de Juzgados.

El día uno de junio recibí una citación del JUZGADO DE VIOLENCIA SOBRE LA MUJER número 001 de Murcia. Nada más recibir la carta a uno ya le da un vuelco el corazón porque piensa que alguna señora lo ha denunciado por malos tratos. Y no es que yo me sienta culpable de nada, pero sabido es ya que uno no necesita haber hecho nada malo para que alguien le meta un pleito.

Al leer la citación ya me quedé algo más tranquilo porque me llamaban como testigo, aunque... ¿como testigo de qué? Yo no había presenciado nada del perfil tratado en este tipo de Juzgados.

Sigo leyendo y veo que me llaman como socio fundador de la sociedad MOTHER OF ALL BUSINESS SL (Nótese que en este blog no suelo citar las sociedades objeto de problemas por motivos obvios de confidencialidad, pero en este caso concreto y dado que me siento perjudicado, precisamente por el titular de esta sociedad, bien está que lo diga claramente) De hecho y como puede verse en la propia citación, esta se hace a petición de la parte demandada, que no es otra que la que me compró el certificado. Por otro lado, antes de acudir a la citación intenté hablar por seis veces con la asesoría que contactó conmigo (Asesores Asociados IFRA SL), quienes han desatendido todas mis llamadas y esquivado todos mis intentos de averiguar los motivos de la citación.

Busco en mis archivos y no me aparece esta sociedad en mi base de datos, hasta que averiguo que en realidad no es una sociedad vendida, sino una cesión de nombre. Lo de las cesiones de nombres, para quien no lo sepa, es un producto secundario de nuestra actividad, donde nos limitamos a vender el certificado de la denominación para que el cliente, por su cuenta, constituya la sociedad. Lógicamente es un producto mucho más económico, pero de menor utilidad.

Cada voy entendiendo menos porque no comprendo qué se supone que me van a preguntar en un juicio sobre un DIVORCIO CONTENCIOSO, por el hecho de que tres años antes yo hubiera vendido un simple certificado de nombre. De hecho al cliente ni siquiera lo llegué a ver porque estas cosas se hacen telefónicamente y enviando unos poderes al cliente. No hay contacto visual de ningún tipo, por lo que ni siquiera me podían llamar para identificar a nadie.

Así y todo, estamos con lo de siempre; amenazas de por medio, en el escrito ya te dicen que estás obligadoa a acudir, que te pueden meter una multa de 600 euros por no ir, etc. etc. etc.

La citación era para el día 15, por lo que tengo que cambiar agenda dado que ese día no podría acudir a la notaria habitual y tuve que buscar un apoderado que me sustituyera en mi trabajo diario. Además, me tuve que desplazar a dos horas y media de casa, buscar el Juzgado (que por cierto no está en el número de la calle donde indica la citación), encontrar aparcamiento, y todo ello para estar a las diez de la mañana en el Juzgado.

Lo encuentro, y poco antes de las diez ya estoy preguntando por el asunto. Me piden el DNI, me indican la sala donde se celebrará el juicio y me dicen que me espere a ser llamado para testificar.

Estoy una hora de pie dando vueltas por el pasillo hasta que una silla se queda libre y puedo por fin sentarme (el termómetro marcaba más de 30 grados y no había aire acondicionado). El tiempo sigue pasando y nadie me llama. De la sala va entrando y saliendo gente continuamente, hasta que de pronto, pasadas las 12:30 (nótese que llevaba más de dos horas y media esperando) veo que sale más gente de la normal y me acerco a la sala... VACÍA.

Cada vez entiendo menos y pregunto a la oficial del Juzgado, quien me dice que si no me han llamado es porque el Juez no lo ha solicitado. Pero eso no es todo; si no es porque me percato de que sale mucha gente de la sala, hubiera estado allí esperando hasta que hubieran cerrado el Juzgado, porque además, nadie se ha molestado en decirme... Señor Cerdá, el juicio ha terminado y no ha sido necesaria su intervención; muchas gracias por las molestias y disculpe que lo hayamos hecho venir y perder toda la mañana para nada. No. Nadie me dice nada y me tengo que volver a casa, donde he llegado a las tres de la tarde sin haber hecho nada en todo el día. ¿Quién me paga el madrugón, el desplazamiento, el parking, mi salario, los costes de la persona que me sustituye...?

Al final me he tenido que conformar con un justificante de asistencia (no vaya a ser que además me sancionen por no haber acudido)

Por supuesto tampoco he recibido ninguna disculpa de quien me ha citado indebidamente ni de la asesoría que no ha atendido mis llamadas.

Así funciona la justicia en este bendito país.


Ramón Cerdá








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