Providencia de apremio de Hacienda de un expediente recurrido y avalado
Yo ya no sé si todo esto es normal y le pasa a todo el mundo o es que Hacienda tiene una fijación especial conmigo. El caso es que me dan argumentos para decenas de artículos en este blog.
El pasado 9 de julio de 2009 recibo una desagradable (como todas) carta de Hacienda, correspondiente a una PROVIDENCIA DE APREMIO. En dicha providencia, además de reclamarme la deuda, me reclaman el consabido recargo de apremio del 20%, con una notita aclaratoria que dice:
"El día 30 de abril de 2009 le fue notificada la obligación de pagar la deuda resultante de la liquidación citada anteriormente. El día 5 de junio finalizó el plazo de pago en período voluntario, sin que haya sido satisfecha la deuda de referencia."
Hasta ahí todo parece normal si no tenemos en cuenta lo siguiente:
1.- Cuando me enviaron la liquidación provisional después de una comprobación parcial de IVA, como no estaba conforme (ni de lejos) con sus cálculos, recurrí.
2.- Como suele ser normal en estos casos, y más ahora que andan cortos de recaudación, no aceptaron mis alegaciones y volvieron a enviar una liquidación igualita que la de antes.
3.- Como yo seguía con la misma opinión, recurrí ante el Tribunal Económico Administrativo. No obstante para poder recurrir, previamente tuve que hacer un aval bancario por el importe de la liquidación que ascendía a 5.106,95 euros. La otra opción era pagar antes de recurrir, pero como ya sabrá el lector si me conoce, nunca pagaré nada incorrecto a Hacienda sin antes haber recurrido. Prefiero lo del aval, que aunque me cuesta más dinero, impide a la administración lucrarse indebidamente con mi dinerito.
4.- El procedimiento indica que el recurso, aunque está dirigido al Tribunal, se tiene que enviar a Hacienda junto con el ORIGINAL del aval. Así lo hice, y de hecho confirmé telefónicamente la recepción de todo.
Pues bien, ahora pasan de todo y no tienen en cuenta para nada, ni mi recurso al tribunal (que no sé si lo habrán enviado, ni el aval presentado. ¿Qué pretenden?
La verdad es que me siento pisoteado y perseguido y me parece de una desvergüenza total esta forma de actuar, y así se lo he hecho saber a la Administración. Podría haber presentado un simple recurso o queja, pero he preferido presentar un escrito aclaratorio exponiendo mis sentimientos, a ver si se dignan (cosa impensable) a pedir disculpas por escrito por el atropello.
A continuación el lector podrá leer la Providencia de apremio, así como mi respuesta y el aval.
Ramón Cerdá











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