¿Sirven de algo las solicitudes de justificación de representación que piden los tribunales?
Recientemente presenté una reclamación ante el Tribunal Económico Administrativo de Valencia por mi total disconformidad sobre un acta de IVA. Como ya creo que comenté en un artículo anterior, para presentar la reclamación, primero hay que pagar o en su caso avalar, lo cual nunca me ha parecido correcto, pero como es lo que hay que hacer para que le acepten a uno el recurso, pues se hace... ¿Qué remedio?
En el recurso intervine como administrador de la empresa afectada. Después de presentar el original del aval, y por supuesto todos mis argumentos contra la resolución de Hacienda, he recibideo un escrito en el cual se me exige que justifique mi representación, para lo cual me piden original y copia de la escritura donde figura mi cargo, así como los datos de inscripción de la misma, dándome un plazo de diez días para hacerlo, o en caso contrario archivarán sin más trámite la reclamación.
No es que me parezca mal que se tenga que justificar la representación, pero creo que lo que piden no sirve de nada, y lo que tendrían que hacer es simplemente comprobar en el Registro Mercantil la realidad de los datos que yo manifesté en mi escrito, que para eso es público.
¿Por qué digo esto? Muy sencillo. Yo ahora presento como me exigen la escritura en la cual fuí nombrado administrador, así como los datos de inscripción, y con ello ya me admiten la reclamación. Pero hay que tener en cuenta que esa escritura es de hace dos o tres años, y sería perfectamente posible que desde entonces hasta hoy, yo ya no fuese administrador, con lo cual los documentos que me piden no sirven para nada porque yo los tendría igualmente y los hubiera podido aportar sin problemas. ¿No sería por lo tanto más correcto dar por buenos los que ya manifesté en el propio escrito, y en todo caso si no se fian que lo comprobasen en el registro mercantil?
Nada nuevo se aporta con la escritura que me piden, y desde luego no justifica la realidad de la representación como ellos pretenden.
Creo que los procedimientos al respecto deberían de cambiar, y:
1.- Que aceptasen la mera manifestación de quien presenta el escrito, bajo la responsabilidad de este de que lógicamente esos datos han de ser correctos.
2.- Que si no aceptan esa manifestación, por su cuenta comprobasen la realidad de la representación mediante consulta al registro mercantil.
Es una simple sugerencia.
Ramón Cerdá





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